Llegaste a casa siendo un tierno cachorrito, que cautivó a todos con su simpatía y amabilidad, demostrando que hasta los de apariencia más fiera pueden ser excelentes compañeros. Estuviste con nosotros compartiendo grandes momentos, penas y alegrias, viviendo cada cambio y también recibiendo a nuevos integrantes en la familia.
Hoy inesperadamente decidiste partir, pese a que llevabas esta terrible enfermedad. Nos costará mucho asumir que físicamente ya no estarás, con tus ladridos, saltos y gracias que animaban el dia, pero en nuestro interior te llevaremos siempre, como el gran guardián, compañero y confidente , no mascota, sino una importante parte de la familia que has llegado a ser y lo serás en la eternidad.
Descansa en paz, querido amigo!
Rockyto (1998-2008)