COMO SIEMPRE DE ANTEMANO DISCULPEN SI ES COPY PASTE, PERO ESTOY EN LA PEGA OCIANDO UN RATO :p
La Mandragora
La Mandrágora (Mandragora officinarum) se encuentra entre las “plantas mágicas” más conocidas y utilizadas en Occidente. Pertenece a la familia de las Solanáceas, y su raíz, de forma vagamente similar a la humana, le dio la fama de “planta mágica” desde Grecia antigua.
Los testimonios sobre la mandrágora y su uso medicamentoso son comunes a lo largo de la historia de las hierbas, en la mayor parte de los casos concuerdan con la capacidad de la planta para generar un sueño profundo y reparador, así sea que simplemente se coloque la raíz de la planta en el cuarto donde duerme el paciente, o que sea mezclada con la comida o cocida en vino. Otra característica es la de fungir como afrodisíaco en el sentido de estimulante sexual posterior a su ingesta, así como amuleto para la buena suerte en los asuntos de amor; en este caso la raíz debe ser cortada de una manera específica.
En el Antiguo Testamento se alude a sus poderes extraordinarios: Raquel, que era estéril, fue madre después de tomar una infusión de mandrágora, y la misma receta fue difundida en la Italia medieval y renacentista. Según la tradición rabínica, la mandrágora crecía al pie del árbol del Edén y, en opinión de Lorenzo Catelán (1568-1674), “la raíz de mandrágora no es otra cosa que esperma viril”.
Según algunas tradiciones la mandrágora nace en los cementerios, a los pies de los patíbulos y principalmente de la orina o esperma que un ahorcado emite en el momento de la agonía, por lo que habría que buscarla en los lugares donde han ocurrido estos suplicios. También se pensaba que por su particular parecido a la forma humana, la planta estaba a merced del demonio, por lo que era necesario rezar antes de consumirla.
La tradición mágica occidental abunda en citas acerca del poder y el uso de la mandrágora. Plinio, es el primero en tratar oficialmente su carácter antropomorfo y a categorizarla en femenina (negra) y masculina (blanca). Desde Galeno hasta Lucio Apuleio, durante todo el período Romano se encuentran referencias en relación a las cualidades de la planta. En el siglo XII Michele Scotto aconseja una mezcla de opio, mandrágora y beleño en partes iguales para utilizar como anestésico durante las amputaciones o las incisiones. Hay toda una discusión acerca de su carácter narcótico. En Europa Occidental, durante la época de la inquisición se prohibió cualquier práctica de tipo mágico y la “planta-hombre” se convirtió en patrimonio de las brujas y de la magia negra, conservando sus características mágicas a un nivel popular.
Los jueces que juzgaron a Juana de Arco la acusaron de llevar oculta en la ropa una raíz de mandrágora, de la cual obtenía su maravilloso poder de adivinación y su don de mando. Las voces que oía la Doncella eran proferidas, según ellos, por la mandrágora. El jesuita Martín del Río eminente demonólogo, había descrito en 1429 los maravillosos poderes de esta raíz y dijo que, en cierta ocasión, halló entre las pertenencias de un hombre sospechoso de practicar la brujería un libro de fórmulas mágicas y una mandrágora que lanzó al fuego ante la mirada aterrorizada de los presentes, seguros de que no tardaría en producirse una tragedia.
Durante la Edad Media se la consideró el mejor de los medicamentos. Se aplicaba en forma de cataplasma o se tomaba en caldo, o se hacía que el enfermo la sostuviera con la mano derecha. Curaba la languidez, la jaqueca y los dolores de cuello. Hildegard de Bigen detalló sus virtudes en el siglo XII : tomada con vino, la mandrágora ahuyenta la melancolía del alma y reanima a quien sufre náuseas. Y Pierus Valerian, nacido en 1477, decía que esta raíz humana da un humo al arder cuya fuerza está entre el veneno y el sueño.
Se decía que sus virtudes maravillosas procedían del hecho de ser el producto vivo de donde salió Adán, el primer elemento vital de la humanidad, de los animales y las plantas. Viejas leyendas afirman que son precisas ciertas precauciones para recoger la mandrágora en la tierra: escoger el día propicio, que podía ser el viernes, o día de Venus, o en el sabbat, es decir, el sábado. Unos aconsejaban la oscuridad de la noche y otros el alba. Otros más, los primeros días de septiembre.
Planta sagrada a Hécate, diosa de las encrucijadas, de la noche y de la luna, la mandrágora cura la epilepsia y ahuyenta a los demonios. La mandrágora es una planta ambivalente, siempre tuvo una doble identidad: en el hombre esta raíz cura el cuerpo y el alma pero al mismo tiempo puede llevarlo a la perdición. Ella otorga un sueño reparador pero también provoca la locura. Puede matar sin piedad pero es un remedio contra el veneno de las serpientes. Es un anestésico que permite realizar intervenciones quirúrgicas pero puede provocar alucinaciones terribles. Es símbolo de la incertidumbre y de la ambigüedad.
Si alguien quisiera utilizarla con fines mágicos, ¿Dónde encontrarla?. Ya que los ahorcados no son comunes hoy en día, la mejor respuesta es en los cementerios, preferiblemente de las campiñas o en pueblos abandonados.
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Al extraer la planta están presenten múltiples riesgos. El primero es el aroma, por ser tan fuerte puede generar gran malestar en quien se acerque demasiado, de manera que es necesario tomar en cuenta la dirección del viento. Esta planta al ser extraída grita tan fuertemente que es capaz de matar a quien intente hacerlo de forma incauta. Sólo un mago iniciado se dedicaría a esta empresa de forma prudente, teniendo en cuenta las precauciones y rituales correspondientes. Sin embargo no existe uniformidad en este punto. Por ejemplo, en los textos de botánica se dice que la mandrágora está regida por Mercurio, mientras que otras fuentes afirman que el martes es el día adecuado para extraerla, lo que sugiere su afinidad con el planeta marte. En otros textos se afirma que su cualidad “de humor frío y moderadamente seco” así como “astralmente influenciada por Saturno” indica que debería recogerse el día sábado o en la noche entre el viernes y el sábado. De tal forma que el mago que haya superado todas estas incertidumbres, puede durante la profundidad de la noche llegar hasta un cementerio para buscar a la planta. Vestido con una túnica negra y elementos lunares blancos, con manos y pies descalzos, procede con indumentos tales como una tiara de plomo, brazaletes del mismo metal y un anillo con la forma de la serpiente que se muerde la cola. Con un cuchillo con mango de ciprés en una de sus manos, empieza a recitar sus oraciones hacia el cielo. Una vez que se haya colocado en la posición adecuada y escogido el momento, deberá trazarle a la planta un triple círculo mágico alrededor y grabar en su corteza la triple señal de la cruz. Un perro negro entrenado para hurgar la tierra le ayudará a arrancar la raíz: se ata una cuerda alrededor del cuello del animal y al correr en pos de su amo llevará consigo la planta entera, mientras lanza gemidos de niño herido. A continuación se sacrifica al perro a las divinidades subterráneas y se entierra en el mismo agujero de donde salió la raíz. Está claro que según este ritual no puede tomarse la planta sin dejar nada a cambio.
¿Qué ocurre si el mago se equivoca, tomado por la incertidumbre o la confusión de tan complejo ritual?
La respuesta es simple: está perdido. Y no sólo, si acaso la intención del mago esconde sed de poder y dominio o desea poseer a la mandrágora por avaricia, se encontrará preso entre la locura y el suicidio.
Una vez arrancada, es espantosa la semejanza que tiene la raíz de mandrágora con el cuerpo humano. Es preciso bañarla, alimentarla con leche o vino, vestirla de rojo y blanco para ahuyentar a las potencias demoníacas que quieran apoderarse de ella. Hay que cuidarla y mimarla. Después conservarla en un armario bien protegido o en una caja en cuya tapa se haya dibujado una horca, un ahorcado y una planta, porque era creencia generalizada que la mandrágora crecía bajo los ahorcados y su esperma la generaba. Traerá felicidad, riquezas, salud y ahuyentará las fuerzas negativas.
La mandrágora contenía el alma de los desesperados y quien la poseía podía salir ileso de los atentados y volverse invisible. Indicaba también dónde estaban ocultos los tesoros, fecundaba a las vacas y les daba doble leche. Y al cumplirse siete años de haber sido arrancada, se transformaba en un niño si habían sabido cuidarla con esmero.
Por desgracia, en la actualidad es muy difícil encontrarlas.
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