Cree el tema a partir de una noticia de un weon argentino que quiere examinar los restos de hitler asegurando que este se encuentra en argentina
Algo de historia y misterio sobre su muerte
En la mañana del 30 abril de 1945, cuando los rusos ya estaban a metros del bunker en la cancillería, Hitler llamó a Bormann y después a Otto Gunsche, su ayudante personal.Les dijo que su esposa y él se suicidarían aquella tarde y les ordenó la ingrata tarea de rematarlos en caso de que aún estuvieran con vida.Pidió expresamente que los cuerpos fueran quemados para evitar que su cadáver fuera sometido al escarnio público en Londres o New York."No quiero terminar en un museo de cera", repetía en sus últimos días acaso afectado por el triste final de Mussolini.
Poco después del mediodía Hitler y Eva Braun se suicidaron con una cápsula de cianuro.Al parecer Hitler tuvo el tiempo suficiente para pegarse un tiro en la sien con su pesada Walther de 7.65 milímetros.Luego su ayudante llevó los cuerpos hasta el jardín de la cancillería, los rocío con gasolina y les prendió fuego.Hasta aquí la versión mas aceptada de la muerte de Hitler y de Eva Braun.
No fueron pocos, sin embargo, quienes manejaron la hipótesis de una supuesta fuga de Hitler hacia Sudamérica y , entre ellos, estaba la autorizada voz de Josif Stalin.El dictador soviético murió convencido de que Hitler se había escapado a Sudamérica de la misma forma en que lo habían hecho muchos otros jerarcas nazis.El cadáver que encontraron los rusos al llegar a la cancillería y que en muchos libros aparece como el cadáver de Hitler, era en realidad el cuerpo de un doble que distaba mucho de parecerse a Hitler.Entre otras cosas, se comprobó que medía 10 centímetros menos que Hitler, sus orejas no guardaban relación e incluso los detalles de su vestimenta habían sido trascurados.El cadáver tenía medias rotas y gastadas, unos pantalones anchos y viejos que nada tenían que ver con la pulcra vestimenta de Hitler.Lo más curioso es que distaba mucho de ser un cadáver inicinerado pues su cara era fácilmente reconocible y resulta impensable que el eficiente ayudante de Hitler pudiera descuidar semejante detalle.Los rusos, por supuesto, no se tragaron el señuelo pero le dijeron al mundo que ese era el cadáver de Hitler.En base a esta evidencia irrefutable, Stalin alimentó sus serias dudas acerca de la muerte de Hitler y murió convencido de la fuga de su colega alemán.Lo que no tuvieron en cuenta Stalin ni los partidarios de una supuesta fuga, es la mentalidad de un hombre como Hitler.Era tal el grado de identificación que Hitler tenía con su patria que difícilmente hubiese podido sobrevivir un día a la catástrofe de su amada Alemania.Hitler había sido un hombre de acción toda su vida y no hubiera soportado una vida plácida en el exilio.A esto hay que sumarle su pésimo estado de salud.A sus 56 años Hitler aparentaba ser un hombre de más de setenta, arrastraba los pies al caminar y por el Parkinson sufría temblores en ambas manos.Sus últimas fotografías lo muestran con el rostro sumido, los párpados hinchados y un pelo encanecido y ralo.En 1944 su médico personal envió unas radiografías de Hitler a un centro cardiológico de Berlín bajo un falso nombre para no influenciar el dictamen de los médicos.El resultado no podía ser más desalentador ; los facultativos le otorgaban al paciente una sobrevida de dos años.El cóctel de medicamentos al que era sometido junto a la tensión propia que le generaba la guerra fueron minando su físico con una rapidez devastadora.Hitler en sus últimas fotografías, viejo y encorvado parece otra persona en relación a lo que era apenas cinco años antes.Su capacidad mental, en cambio, parece haberse mantenido intacta a juzgar por el testimonio de sus más íntimos colaboradores y secretarias.
De todas maneras, queda claro que si Hitler hubiese querido escapar podía haberlo hecho sin mayores dificultades.Cientos de oficiales y jerarcas alemanes lograron escapar a distintos puntos del planeta, incluso después de la rendición alemana.De hecho, esta alternativa le fue propuesta a Hitler con insistencia por parte de sus más íntimos colaboradores.Pero Hitler hasta el último día creyó que la guerra podía ganarla con sus misteriosas armas secretas(acaso la bomba atómica) y apostó quedarse en Berlín hasta el final.Las pruebas que confirman que Hitler cumplió su promesa son abrumadoras.De todas formas, Hitler quería morir de otra manera, combatiendo en el frente de batalla, como en sus viejas épocas de soldado.Su pésimo estado de salud con un Parkinson que le impedía portar armas(ni siquiera podía escribir) y la acertada observación de Goebbels, en el sentido de que podía caer vivo en manos de los aliados, lo hicieron cambiar de idea.El suicidio y luego la incineración de su cadáver alimentaría el mito de su condición extraterrena.El hombre que creyó toda su vida haber servido los designios de la Divina Providencia, desaparecería de la tierra bajo el mismo manto de misterio que envuelve la muerte de Jesucristo.La proverbial genialidad propagandísitica de Goebbels se manifestaba por última vez .
copy/paste.
Aca tenemos otra versión de la muerte de Hitler:
Por mucho que digan los guiados por ideas inamovibles, Hitler no escapó del Búnker de Berlín. Goebbels, sí. Todo sucedió de la siguiente manera...
Goebbels, Bormann y alguno más de los cercanos al Fúhrer, habían descubierto que éste era judío (se sabe que Hitler era adoptado). Como la guerra estaba perdida, el día de su cumpleaños conspiraron la forma de acabar con él y escapar del bunker.
Goebbels, de mente diabólica, ya tenía un plan. Mientras Bormann retiraba posibles testigos del jardín de la Cancillería, mató a Hitler de un tiro en la cabeza, luego de un discusión en la que Goebbels acusó a Adolf de ser judío y aprovechando la sorpresa de éste.
Horas más tarde, y tras haber convencido a su esposa de la imposibilidad de escapar y lo que sería de ellos si caían en poder de los rusos, Magda Goebbels acostó a sus seis hijos, adormeciéndolos con un somnífero, y luego los hizo envenenar por un oficial médico.
Después, ella se acostó en un camastro al lado de sus hijos, tomó una cápsula de cianuro, mientras él fingía que se la tomaba. Muerta su mujer, Goebbels le disparó y colocó a su lado el cadáver de Hitler. Los roció con gasolina y les prendió fuego. Mientras ardían, él se disfrazó con un hábito religioso y en compañía de otros nazis y sacerdotes, se escapó del fortín blindado. Cuando llegaron los aliados al interior del bunker, encontraron los cadáveres semicarbonizados de los presuntamente esposos, junto a los de dos de sus hijas.
Se habían matado con cianuro y revólver, lo cual no hizo sospechar a nadie. Los altos jefes aliados, ante el embarazo que suponía el tener que reconocer que Hitler se había escapado, hicieron la pantomima de hacer la auptosia al primer cadáver que andaba por allí cerca, diciendo que era el del Führer, con el fin de aplacar a muchos que deseaban verlo muerto.
Esa es la historia, no la teoría, y Goebbels, demostró una vez más que no en vano era el ser más diabólico de todos los nazis, el Gran "Micrófono del Reich"
La noticia reciente:
Un periodista que investiga a Adolf Hitler en Argentina aseguró hoy que insistirá en su pedido a Moscú para analizar los restos del Führer, luego de que Rusia afirmó que la muerte en 1945 del líder del Tercer Reich "es incuestionable".
El argentino Abel Basti pidió que se realicen análisis genéticos a los restos que Moscú dice conservar y que, según el periodista, no se corresponden con los de Hitler, quien "no se suicidó, sino que escapó a la Patagonia argentina", según afirmó.
"No sé en que se basa el gobierno ruso para ratificar que son los restos de Hitler los que conservan", dijo Basti, autor de dos libros sobre el tema, al referirse a las declaraciones de Moscú sobre los restos del líder del Tercer Reich.
Victor Zviaguin, jefe del Departamento de Identificación Personal del Centro Ruso de Medicina Forense, aseguró el viernes en su país que "los rumores de que Adolfo Hitler no murió en 1945 no responden a la realidad", aunque admitió que un informe de la autopsia fue redactado incorrectamente, lo que dio motivo a los historiadores a sentir dudas.
"Un experto del Frente de Bielorrusia, al investigar los restos mortales en cuestión en 1945, cometió varios errores en la descripción que dejó", explicó Zviaguin.
Sin embargo, Basti resaltó que "existen más elementos de prueba para mostrar el escape que el suicidio, del cual no existen pruebas tangibles".
"No se entiende porque esta negación a los estudios de ADN o a análisis hechos por investigadores independientes", expresó el periodista, quien busca realizar una prueba genética que compare los huesos del Führer con los de su hermana Paula, fallecida en 1960 y sepultada en Baviera.
"Así se sabrá que Hitler no se suicidó en Berlín en 1945. Se escapó, pasó por España y desembarcó en la Patagonia", manifestó.
Abel Basti vive en la sureña ciudad argentina de Bariloche y desde hace años intenta armar un rompecabezas sobre el destino que corrieron los nazis al cabo de la Segunda Guerra Mundial.
"Los rusos dicen conservar un trozo de mandíbula y otro del cráneo de Hitler, este último con un disparo de bala. Pero ni aquellos investigadores que creen en el suicidio pueden sostener una teoría seria en base a esa prueba", sostuvo el periodista, quien recogió en sus libros testimonios de gente que asegura haber visto e incluso atendido a Hitler.
fuente
La Tercera - ALGUNAS FOTOS:
RESTOS DE HITLER
Hitler y su esposa
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