El codex Romanoff es un manual de modales en la mesa, indispensable para el hombre medieval, atribuido a Leonardo Da Vinci.
No es secreto que DaVinci estaba muy interesado por la mesa y la cocina en general.
Su padrastro era pastelero, y éste lo motivó por la cocina. Leonardo junto a su amigo y colega, Sandro Botticelli abrieron un restaurant en Florencia. El nombre de su negocio era: “La enseña de las tres ranas de Sandro y Leonardo “, y la carta del restaurante... era muy peculiar: La dibujaron entre los dos y usaron la escritura de derecha a izquierda de Da Vinci para escribir las recomendaciones del día.
La comida que ofrecían era adelantada a su época. Lo que se acostumbraba en ese entonces eran grandes fuentes de comida, de carne. Pero lo que estos pintores ofrecían eran zanahorias finamente talladas, Dos mitades de pepinillo sobre una hoja de lechuga, una anchoa enroscada alrededor de un brote de col... todo un gourmet de estos días.
Este interés por la cocina se acentuó en Leonardo cuando se encontraba pintando La Ultima Cena.
Para crear esta obra, dada su personalidad perfeccionista,se dedicó alrededor de un año a imaginar lo que podrían haber ingerido Jesús y sus discipulos. Se dice que esto ayudó a que escribiese el Codex Romanoff.
Estas son las recomendaciones que les da a los comensales de su señor mecenas Ludovico Sforza:
* Ningún invitado ha de sentarse sobre la mesa, ni de espaldas a la mesa, ni sobre el regazo de cualquier otro invitado.
* Tampoco ha de poner la pierna sobre la mesa.
* Tampoco ha de sentarse bajo la mesa en ningún momento.
* No debe poner la cabeza sobre el plato para comer.
* No ha de tomar comida del plato de su vecino de mesa a menos que antes haya pedido su consentimiento.
* No ha de poner trozos de su propia comida de aspecto desagradable o a medio masticar sobre el plato de sus vecinos sin antes preguntárselo.
* No ha de enjugar su cuchillo en las vestiduras de su vecino de mesa.
* Ni utilizar su cuchillo para hacer dibujos sobre la mesa.
* No ha de limpiar su armadura en la mesa.
* No ha de tomar la comida de la mesa y ponerlo en su bolso o faltriquera para comerla más tarde.
* No ha de morder la fruta de la fuente de frutas y después retornar la fruta mordida a esa mismo fuente.
* No ha de escupir frente a él.
* Ni tampoco de lado.
* No ha de pellizcar ni golpear a su vecino de mesa.
* No ha de hacer ruidos de bufidos ni se permitirá dar codazos.
* No ha de poner los ojos en blanco ni poner caras horribles.
* No ha de poner el dedo en la nariz o en la oreja mientras está conversando.
* No ha de hacer figuras modeladas, ni prender fuegos, ni adiestrarse en hacer nudos en la mesa (a menos que mi señor así se lo pida).
* No ha de dejar sueltas sus aves en la mesa.
* Ni tampoco serpientes ni escarabajos.
* No ha de tocar el laúd o cualquier otro instrumento que pueda ir en perjuicio de su vecino de mesa (a menos que mi señor así se lo requiera).
* No ha de cantar, ni hacer discursos, ni vociferar improperios ni tampoco proponer acertijos obscenos si está sentado junto a una dama.
* No ha de conspirar en la mesa (a menos que lo haga con mi señor).
* No ha de hacer insinuaciones impúdicas a los pajes de mi señor ni juguetear con sus cuerpos.
* Tampoco ha de prender fuego a su compañero mientras permanezca en la mesa.
* No ha de golpear a los sirvientes (a menos que sea en defensa propia).
* Y si ha de vomitar, entonces debe abandonar la mesa.
También se refiere a “la manera correcta de sentar a un asesino a la mesa”:
“Si hay un asesinato planeado para la comida, entonces lo más decoroso es que el asesino tome asiento junto a aquel que será el objeto de su arte (y que se sitúe a la izquierda o a la derecha de esa persona dependerá del método del asesino), pues de esta forma no interrumpirá tanto la conversación si la realización de este hecho se limita a una zona pequeña (…) Después de que el cadáver (y las manchas de sangre, de haberlas) haya sido retirado por los servidores, es costumbre que el asesino también se retire de la mesa, pues su presencia en ocasiones puede perturbar las digestiones de las personas que se encuentren sentadas a su lado…”.
Leonardo también creó maquinas para hacer tallarines, rebanar huevos... etc...