Hoy por motivos seudo-académicos, me vi en la necesidad de andar en micro. Como la wea no es muy entretenida, tuve tiempo para fijarme en las elaboradas y creativas técnicas que los santiaguinos utilizan para burlar el pago.
Primordial es elegir micros bien flaites. Asi usted sentirá que el mal que hace es menor.
Técnica Nº 1 (la técnica madre): Tarjeta BIP descargada
- Súbase a la micro con perso, aqui vengo yo. No mire a los ojos al conductor del bus.
- Pase la tarjeta por el cobrador. No ponga cara de asombro porque no le queda plata.
- Repita este paso un par de veces.
- Puede decir alguna interjección (se recomienda ayyy!! ahhhh!! puta la w$a).
- pase pa' entro no mas.
Técnica Nº 2: Tarjeta BIP mala
Esta me sorprendió por la elaboración que involucra: debe tener una tarjeta previamente desmagnetizada, de modo que al pasarla por el validador la wea no suene (es básicamente un pedazo de plástico). Mire al conductor con cara de resignación y digale que la tarjeta está mala y que hoy en la mañana le pasó lo mismo.
Técnica Nº 3: Tarjeta no BIP
Esta técnica tiene 2 variantes.
- En la primera, el usuario toma una tarjeta bancaria que no sea BIP (ojo, bancaria, no las cague usando la de falabella o la polar) y pásela por el cobrador (el que obviamente le piteará error)
- La otra es que en el mismo porta-tarjeta, vaya con su tarjeta bip y atras de ella una bancaria (la credencial universitaria tambien sirve). Pase el conjunto por el cobrador.
La idea es repetir este paso unas 4 o 5 veces. La cara de desagrado del chofer será proporcional a la cagá de gente que está esperando subir. Luego hágase el vio y pase.
Otra técnica masivamente utilizada, pero que no incluyo de manera formal por ser excesivamente flaite y poco creativa es el "backdoor" o puerta de atrás, en que el usuario sube por la puerta trasera.
Y ud, antronian@, que técnica utiliza?
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No faltan los weones graves que se escandalizan. Si usted es weon, o se considera suficientemente flaite, puede libremente utilizar este tema como apoyo en su rutina diaria de traslado. Si no lo es, puede reirse si le hizo gracia, o putear a los flaites que hacen que el transantiago sea una verdadera pena