Después de un excitante, fogoso, sabroso y reparador 69 con su novia, Mauricio se acuerda que tiene una consulta con su odontólogo en esa tarde.
Mauricio teme que el dentista note su aliento de vagina y se cepilla los dientes 457 veces, pasa el hilo dental 248 veces, y se toma 15 litros de Listerine.
Llegado al consultorio, se chupa 25 caramelos de HALLS y es atendido por el dentista, quien le manda sentarse en la silla.
Posicionado y con la boca abierta, Mauricio se tranquiliza y deja al profesional hacer su trabajo.
El dentista se aproxima a la boca de Mauricio y afirma categórico:
-¡Caramba Mauricio! ¿Como haces un 69 antes de venir al dentista?
-¡Doctor! ¿Todavía tengo aliento a vagina?
-¡No hueón...! ¡Te huele la frente a culo!