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Con la inscripción automática en los registros electorales y el voto voluntario, más de dos millones y medio de jóvenes chilenos quedarían habilitados para votar por el sólo ministerio de la ley. Asimismo, el sistema ganaría en legitimidad democrática. Nada de imposiciones ni coerción, los candidatos ahora deberán convencer a la gente con sus propuestas. ¿Quién podría oponerse a tamaño avance democrático?
En la Cámara de Diputados se encuentra, desde el 2005, el proyecto de ley que establece la inscripción automática en los registros electorales y el voto voluntario. Una reforma de tal naturaleza significaría el aumento más significativo del padrón electoral en Chile, desde la introducción del voto femenino en 1949. Más de dos millones y medio de jóvenes chilenos quedarían habilitados para votar por el sólo ministerio de la ley. Asimismo, el sistema ganaría en legitimidad democrática. Nada de imposiciones ni coerción; los candidatos ahora deberán convencer a la gente con sus propuestas. ¿Quién podría oponerse a tamaño avance democrático?
Dos tipos de personas: los principistas, que ven en el voto un deber cívico; y los políticos tradicionales, que ven en el voto voluntario una amenaza a sus actuales posiciones de privilegio con un padrón electoral congelado, como es el que tenemos en la actualidad. Analicemos a unos y a otros.
Antes que todo, el voto es un derecho. Como tal, fue objeto de lucha por parte de las clases medias, trabajadores, mujeres y minorías étnicas durante el siglo XIX y comienzos del siglo XX. Dos eran las ideas centrales: en primer término, la idea del gobierno de todos. La clase media que no pertenecía a la nobleza, luego trabajadores, mujeres o minorías, lo que querían era arrancar espacios de decisión al monarca. Todos pretendían expandir este derecho, hacerlo universal y utilizarlo como herramienta de cambio social.
En segundo término, detrás del acto de sufragio se escondía un ideal igualitario, que conlleva la noción de igualdad en dignidad y derechos de todos los ciudadanos. El voto universal ha sido una de las mayores conquistas de la humanidad en nombre de la igualdad.
De esta manera, la lucha por el sufragio universal, sea por su finalidad política (participar de las decisiones de la autoridad), sea por su ideal igualitario (un hombre, un voto), ha sido siempre una lucha por obtener o hacer más efectivo y real un derecho. Nadie ha luchado por el deber de participar.
También está la oposición de los políticos tradicionales, teñida del cálculo electoral inmediato.
A quien más le afectaría una reforma en este sentido es a la derecha. Para ella, el ingreso de esta masa de nuevos votantes podría precluir por varios años su posibilidad de ganar una elección presidencial.
Si bien hubo una leve tendencia entre los jóvenes inscritos a votar por Joaquín Lavín en 1999, lo más probable es que el comportamiento electoral de la masa que ingresaría al padrón no diferiría mayormente del resto de la población votante.
Esto es, un comportamiento que demuestra una leve pero sostenida ventaja para la Concertación por sobre la Alianza, de entre 5 y 8 puntos porcentuales. Una serie de circunstancias políticas y económicas le permitió a la derecha acercarse a la Concertación en 1999 e hizo que el 48 por ciento de los electores votara por Lavín. Por lo tanto, la derecha ahora debiera mantener ese mismo padrón y apelar a todos los que ya dieron una vez el decisivo paso de cambiarse de bloque político y optar por la derecha. Eso se hace prácticamente imposible, si ingresan dos millones y medio de jóvenes que nunca votaron por Lavín.
Además, los estudios indican que una serie de valores y preferencias de los jóvenes aparecen más cercanas a lo que son posiciones de izquierda o centroizquierda. La solidaridad, el cuidado del medioambiente, la igualdad de oportunidades, el avance de la mujer en la sociedad, la tolerancia, entre otras, son causas más ligadas al progresismo que a las posiciones conservadoras. En general, el denominado “cambio cultural” que se ha vivido en Chile parece favorecer más el movimiento progresista que a las posturas más tradicionales.
Sin embargo, también hay cálculo electoral en los legisladores, incluyendo algunos de la propia Concertación. Varios se han acostumbrado al electorado de sus distritos y no están dispuestos a añadir una cuota de incertidumbre a su vida parlamentaria. Es de esperar que éstos no terminen brindando el espectáculo de entrabar una reforma de tanta trascendencia histórica como ésta.
Finalmente, algunos politólogos dicen que el voto voluntario encarecería las campañas y produciría una dramática baja en la participación, que terminaría poniendo en peligro el propio sistema democrático. Sin embargo, el nivel de gasto electoral en Chile ya es altísimo y la participación de la población en edad de votar ya es baja (cercana al 60 por ciento). La nueva ley de Gasto Electoral seguramente ayudará en lo primero, a la vez que no tenemos certeza que una reforma acerca de voto voluntario hiciera bajar la participación a niveles inferiores de los actuales.
En Chile vivimos una situación de voto voluntario “de facto”, pues las sanciones ya no se aplican. Sincerar este sistema y a la vez incorporar dos millones y medio de jóvenes al padrón, podría terminar fortaleciendo la legitimidad y representatividad de nuestras autoridades, y de esta manera, profundizar nuestra democracia. Voto voluntario, ¡ahora!
¡ Y Uds !, queridos contertulios, dignísimos conciliábulos y guapísimas contumelias,
¿que opinan?
Por mi parte
Spoiler:
Estoy a favor de esta iniciativa (ojala se venga al tapete pronto), creo que ligado al cambio en el sistema electoral- que dicho sea de paso, es una camisa de fuerza para las 2 grandes coaliciones- tendría reales beneficios para la amplia mayoría de este país.
Traté de buscar más información en la página del congreso, pero anda tan irregular como los que están adentro
Dado que el sistema permite sólo una cierta cantidad de caracteres,hago este 2º post.
Algo más de info, es extenso, para algunos...
Spoiler:
A mas de un mes del anuncio hecho por el Presidente el 21 de mayo de este año, todos los sectores políticos, académicos, medios de comunicación y diferentes actores relacionados con el tema electoral, iniciaron una recopilación de antecedentes estadísticos, cualitativos y sociológicos intentando obtener respuestas “adecuadas” y/o convenientes ante el anuncio difundido del proyecto de inscripción automática y voto voluntario.
Al parecer ya es un hecho o existe un cierto consenso a nivel parlamentario, que la inscripción debe ser automática. Esto quiere decir, que todos los chilenos quedan habilitados, sin trámite alguno por parte de ellos, para ejercer el derecho o el deber de votar.
Esta distinción entre derecho o deber es clave para comprender la segunda parte de la discusión, que es si el voto debe ser obligatorio o voluntario como lo veremos más adelante.
Pero ¿cómo ordenar la discusión y hacer un recuento que tenga alguna coherencia sin caer en dimensiones metodológicas distintas? Acá va un intento resumido de los argumentos que hasta hora se han esgrimido.
Podríamos hablar de tres hitos matrices que de una u otra forma se han desplegado el último mes. Estos son sucesivamente: Diagnostico y motivación para la reforma. En segundo lugar, interrogantes, datos y aprehensiones y en tercer lugar, propuestas y toma de posiciones.
¿Por que la reforma al sistema electoral?
Las motivaciones de la reforma son variadas pero sin duda la más importante dice relación con la necesidad de mejorar los niveles de participación en los actos electorales, sin embargo se pueden señalar varias otras razones como:
• Mejorar los niveles de transparencia en lo que dice relación con la participación real de los ciudadanos en actos electorales. (en otras palabras, pasar del 13% de abstención promedio de lo inscritos a un porcentaje mayor al tomar en cuanta a todos los mayores de 18 años)
• Romper el estancamiento del padrón en el orden de 8 millones de inscritos y una baja renovación de sus integrantes
• Generar un mayor grado de legitimidad a la política por la vía de la posibilidad aumentar la cantidad y la representatividad de los votantes. En la actualidad los jóvenes no están dentro del padrón.
• Mejorar los niveles de representatividad de aquellos que participan en las decisiones políticas.
• Disminuir la burocracia electoral y de esta manera estar más cercanos a los países modernos a través de la modernización del sistema de inscripción.
• Mejorar la calidad a la política, entendiendo esto último como la posibilidad de mejora en la oferta y la compenetración de los dirigentes con su base electoral sin distinguir entre inscritos y no inscritos.
• Dar cuanta de la nueva geografía humana del país, ya que la estructura actual no da cuenta de las migraciones, crecimientos o decrecimientos de población que ha experimentado el país en los últimos 18 años. Por ejemplo la comuna de Puente Alto tiene en la actualidad aproximadamente 130 mil inscritos y su población censada podría dar origen a sobre los 300 mil electores.
• Dar un corte definitivo a la situación de seudo-penalización actual, pues desde hace muchos años no se penaliza a nadie por no votar. Se corrige y aclara esta situación con la reforma.
Como vemos, no son pocas y profundas las motivaciones para la reforma electoral, pero junto con aparecer el anuncio el 21 de mayo, comenzaron las especulaciones, mitos y aprehensiones que junto con los datos duros de la actual situación generaron un cuadro variado que a continuación revisamos someramente.
Interrogantes, miedos, aprehensiones y datos duros.
Lo primero que hay que describir, es que dentro de las siguientes posibilidades de combinación, el Gobierno presento una propuesta definida basada en la inscripción automática y voto voluntario. (En rojo)
De esta forma la discusión en el Congreso aparentemente se sostendrá en la voluntariedad u obligatoriedad del voto. Detrás de estas alternativas abstractas se esconden temores y miedos al cómo reaccionara el nuevo electorado y cual será a la larga su comportamiento.
Algunas de las interrogantes que se hace la clase política son: ¿Cuantos son los posibles electores que llegarían voluntariamente? ¿Quienes son y qué piensan los electores nuevos? Y por último, ¿Cómo votarían esos nuevos electores? En resumidas cuentas: quien puede ganar y perder con esta reforma electoral.
Así y ante tanta pregunta abierta, se dejan caer también argumentos ético-jurídicos que complejizan aun más la discusión. Planteando la necesidad de distinguir cuáles son las obligaciones o el derecho de los ciudadanos respecto de la participación en los eventos electorales. En resumen si votar es un deber este tiene que ser obligatorio y si es un derecho cada uno lo debe ejercer como le guste, es decir, voluntariamente.
Según la opinión de algunos expertos la decisión de acudir a las urnas es un derecho de todos los ciudadanos habilitados para ello, sin embargo este derecho se debe entender en el contexto de la libertad individual consagrada en la carta fundamental de tal manera que finalmente el ordenamiento jurídico debe armonizar la posibilidad de la participación con la libertad de hacerlo libremente, en este sentido la ecuación inscripción automática y votación voluntaria sería la correcta. El Estado le facilita al ciudadano su derecho a la participación.
Como contraparte a ello destaca la opinión de Carlos Hunneus en el sentido de advertir que el sistema democrático necesita altos niveles de participación ciudadana en los eventos electorales para obtener niveles aceptables de legitimidad y él sostiene que la liberalización de la decisión del voto pondría en serio riesgo la participación.
Hunneus plantea así sus dudas acerca de la madurez de los ciudadanos en Chile, los cuales no entienden como una “obligación cívica” el hecho de acudir a las urnas. Por esta razón, él sostiene la tesis de que la legislación debería contemplar sanciones para aquellos que no cumplan con esta obligación, estableciéndose así la obligatoriedad del voto.
El Instituto Libertad y Desarrollo a través de Ena von Baer, junto con manifestar sus dudas respecto a la capacidad técnica de los Servicios para resolver problemas de domicilio y regularización del lugar de votación asignado por el mecanismo automático, sostiene que la inscripción automática, al perder el ciudadano la iniciativa para inscribirse, se pierde el acto voluntario de la inscripción, transformando un derecho en una obligación,
Pero en concreto al ser voluntario, según la opinión de algunos analistas, existiría el riesgo de que la tasa de abstención aumente considerablemente al suprimir de la legislación la obligatoriedad del voto, sea por la no existencia de medidas de coerción o simplemente por el imprevisible comportamiento del ciudadano frente a la libertad para ejercer su derecho.
Por otra parte se ha argumentado que un efecto deseado de la automatización de la inscripción electoral, se traduzca en una participación masiva en los eventos electorales, bajo el supuesto que muchas personas no acuden a las juntas inscriptotas por la desidia que les produce el trámite burocrático o lo poco accesible que éste es.
Desde la perspectiva meramente política electoral existen valorizaciones contrapuestas acerca de la inscripción automática y el voto voluntario, ya que algunos la evalúan como una oportunidad de acceder a una mayor cantidad de votos y al mismo tiempo otros como un riesgo de perder porcentajes de representación si es que esa masa no los favorece.
El hecho de que casi 2,4 millones de personas ingresen al padrón electoral tendría tal vez un efecto revitalizador en la práctica política, ya que los actores se verían en la obligación de modificar sus prácticas y buscar con mayor intensidad, la identificación con una gran masa de electores, pasando al mismo tiempo la población mayor de 18 años automáticamente a ser ciudadanos con plenos derechos
En todo caso, la inscripción automática tendrá un efecto que sin duda es beneficioso, transparentará el fenómeno de la abstención, ya que en la actualidad ella se refiere sólo de aquellos que estando en los registros no acuden a las urnas sin considerar a los mayores de 18 años que no están inscritos. De esta manera ya no se podrá hablar de un 13% o un 15%, sino que del 40% real de abstención.
Del cuadro anterior, se desprende que actualmente hay aproximadamente dos millones de votos ocasionales producto de los votos nulos, blancos y abstención de los cuales emergen imprevisiblemente votantes a ejercer sus derechos provocando algunas inquietantes sorpresas, mañana habrán sobre cuatro millones en esta situación.
Cabe recordar que el país se caracterizó históricamente por un padrón electoral de gran dinamismo e incremento permanente el que durante los últimos 15 años pasó a un estado de congelamiento con 8 millones de inscritos y una votación válida que fluctúa entre los 6 y 7 millones.
Finalmente está el debate o la interrogante acerca del cómo sería la implementación práctica de la inscripción automática, ya que junto con la voluntad expresada en el proyecto de ley se debe considerar el cómo el padrón se actualizará para cada evento electoral, sobre todo en lo que dice relación con las comunas en que cada uno de los electores deberá sufragar. El tema de la asignación de domicilio para los nuevos inscritos y los cambios posteriores de domicilio no es un tema menor, toda vez que al ser la inscripción automática deberá existir un mecanismo, también automático para regularlo.
Los recursos tecnológicos serán de gran importancia y ayuda frente a esta inquietud. Si por vía Internet podemos conocer el lugar de votación que nos corresponde, por igual camino podremos conocer el lugar de la inscripción automática y con la mima facilidad, si el lugar de la votación resultó incómodo u obsoleto, el sistema habrá previsto como cambiarlo .
Propuestas y toma de posiciones
Los actores de la discusión y sus motivaciones están representados con las usuales instituciones para este tipo de reforma. La diferencia es que observamos en el despliegue de argumentos, elementos mucho más especulativos y menos compactos corporativamente hablando, como ha sucedido en otras oportunidades. Podríamos decir que aun los actores no logran percibir a cabalidad la conveniencia o no de la reforma, en términos puramente políticos-electorales.
Se podría establecer que desde la gobernabilidad y por ende, desde las instituciones no ligadas directamente a partidos o de la sociedad civil, la automatización y la voluntariedad van juntas.
No así para los partidos, que son los que sacan cuentas más de corto plazo y solo logran establecer su conveniencia no más allá del año 2005. En esta perspectiva, sólo el PPD y el PS han respaldado la reforma como viene desde el gobierno. El resto de los partidos ha matizado o desestimado la reforma, pues no logran aun saber como los beneficia o perjudica el cambio del padrón electoral.
La DC ha flexibilizado su posición a la hora de redactar este artículo, abriéndose a la posibilidad de la inscripción automática y dejando para la discusión su posición con respecto al voto.
Los partidos de derecha no han aun definido una postura común y oficial, solo hay declaraciones en la perspectiva de una apertura a la inscripción automática por parte de Renovación Nacional y claras dudas en la voluntariedad del voto.
También los distintos grupos de interés juvenil, han apoyado la postura gubernamental y han presionado a las distintas organizaciones políticas a dar el si a la reforma. De esta manera, las federaciones estudiantiles, centros de alumnos, juventudes políticas e institutos de jóvenes en general, van a seguir ejerciendo su opinión en torno a trasparentar y hacer más cercano el tema de la participación electoral.
La reforma entrega una respuesta casi unánime en los jóvenes, “queremos vivir en un sistema que no contenga condicionantes administrativas a la hora de adquirir el rol de ciudadano y que al mismo tiempo respete la libertad de decidir si se participa o no en los eventos electorales”. También de manera indirecta, apunta a una mayor sintonía entre la clase política y los electores, ya que se rompe una inercia de casi 15 años en que el público objetivo de discursos y prácticas cambia dramáticamente estableciendo la necesidad de la renovación política.
En definitiva, se apuesta por parte de los jóvenes, a construir un sistema dinámico, en donde las nuevas generaciones necesariamente sean escuchadas ya que ellas tendrán mejores herramientas de poder para determinar el curso de la vida cívica de nuestro país.
Instituciones no Gubernamentales como FLACSO han aportado acabados estudios sobre el particular explicitando las ventajas y desventajas de las diferentes opciones.
Con todo, la propuesta del gobierno debería cerrar filas en la automatización de la inscripción y dejar abierto al parlamento la obligatoriedad o voluntariedad del voto. Será esta última institucion la que resuelva en definitiva este aspecto.
Final
Creemos que la legislación debe ser hecha en perspectivas de futuro, es decir, aprovechar de una vez el proceso y el tiempo que se utilizara en esta reforma, para incorporar herramientas de confianza cívica basadas en la tecnología. Para muchos poderes corporativos el temor a la automatización y la capacidad de respuesta del votante, se contradice con el esfuerzo que hace el Estado en la incorporación tecnologías que han simplificado la vida ciudadana.
Las nuevas generaciones, las que hoy están voluntariamente excluidas de participar por razones demás conocidas, están familiarizadas con los nuevos sistemas y el esfuerzo de actualizar el lugar de votación puede ser una breve rutina si lo comparamos con otros procesos tecnológicos ciudadanos como son la postulación a la PSU o el pago de impuestos.
Países como la India y Brasil con más de 1.300 millones de habitantes, entre los con territorios más extensos, ya sufragan por la vía electrónica; un continente completo, la Comunidad Europea, debate el uso del voto electrónico o en línea. Fuente
Estoy a favor porque las bases liberales del sistema requieren una cierta Libertad sobre las decisiones puramente personales: si quieres votas, si no quieres no votas, cuando quieras votas, cuando no quieras no votas.
voluntario totalmente!!!
asi se darian kuenta realmente si los politikos konvencen a la gente, y si la gente esta de akuerdo kon hacer valer su derecho de opinar, no siendo obligados...!
totalmente a favor, como dijieron si llega alguien que realmente represente mis idea con gusto voy y voto por el , si no ni hay con mamarme colas y colas para votar nulo que ala final solo le sirve a la mayoria
La voluntariedad debe ser la tendencia siempre. Es deber y obligación de los políticos captar el voto de la gente. Más aún si los hay tan mediocres como en Chile.
Esto echa por tierra eso de que "el que no vota, no tiene derecho a opinar", frase manoseada hasta el cansancio para que los que no estamos inscritos hagamos una fila innecesaria para demostrar nuestro descontento con la clase política de este país.
De acuerdo, igual me gustaria que se pudiera votar no estando en el distrito que se esta inscrito, aunque solo sea por presidente ya que muchas personas viajan en esa fecha dentro del pais ya sea por trabajo, estudio
estoy a favor.. osea si no me gusta ninguna propuesta politica no voto..a si de simple.. pero si kiero votar.. lo hago..
y en vez de los vocales de mesa y el presidente de mesa.. porke no en las unidades vecinales.. y las mismas directivas hacen de mesa.. asi la gente no tiene ke recorrer tanta distancia en algunos casos