¿Realmente el hombre convivió con los dinosaurios? Eso es lo que se dedujo al observar cómo un paleoartista sensu stricto, es decir, un hombre prehistórico con capacidades artísticas, plasmó sobre la superficie rocosa la silueta de uno de los saurópodos que poblaban su entorno. Imágenes y texto provienen de Alrededor del Mundo, del 4 de Julio de 1925.
Los notables descubrimientos que ilustran esta página fueron llevados a cabo, en el desfiladero de Hava Supai, a unos 88 kilómetros y medio del Gran Desfiladero del Colorado (E.U.). Los descubrimientos –debido a una misión, formada por ilustres arqueólogos y geólogos americanos e ingleses, a cuyo frente figura personalidad tan relevante como Mr. Samuel Hubbard- parecen sugerir el hecho de que algún hombre prehistórico hizo la pictografía de un dinosaurio en los acantilados de dicho desfiladero. Esta probabilidad es importantísima, pues que supone el derrumbamiento de todas las teorías admitidas hasta hoy acerca de la antigüedad del hombre.
Las pictografías se encuentran en unos acantilados de piedra arenisca y miden siete metros de altura. La roja piedra arenisca contiene huellas de hierro. Este hiero, debido a la alquimia natural de un espacio desconocido de tiempo forma una especie de escama negra en la superficie de la roca.
Quitando con cualquier instrumento de punta esta capa de hierro, aparece bajo ella la piedra arenisca. De esta forma se puede pintar, sin necesidad de pigmento alguno, logrando para el dibujo una estabilidad casi imperecedera.
Hace aproximadamente un año fue mostrada a un conocido hombre de ciencia una fotografía del dibujo rupestre del supuesto dinosaurio, y el hombre de ciencia contestó ingenuamente:
-Esto no es un dinosaurio. No puede serlo. No puede serlo en manera alguna.
-¿Por qué?- le preguntaron.
-Porque “todos sabemos” que los dinosaurios fueron extintos doce millones de años antes de que el hombre apareciera sobre la faz de la tierra.