Publicado 20 diciembre 2009 - 11:03
La derecha chilena siempre ha contado con la votación histórica, nunca menos de 40% de adhesión, que quede claro eso.
Ahora, hablar de un techo máximo con un millón de votos sin decisión y a un mes de la segunda vuelta es francamente intolerante.
Las cuenta de la concertación y la izquierda en general no pueden ser más erradas.
Hablan a destajo de un exorbitante triunfo sobre la derecha siendo que el más fuerte de ellos quedó 14 puntos abajo y nunca desde la transición hasta ahora, habían tenido una votación tan baja.
Lo más certero aquí es que el 80% o más de la adhesión a MEO responde a un descontento y castigo a los regímenes actuales que a un real apoyo a MEO como persona.
Resumiendo lo anterior, la gente quiere cambio y punto.
Piñera es el cambio (por lo menos de mano y color) y por cuenta mínima un tercio de la votación lograda por MEO aún sigue comprendiendo el concepto de cambio y va a inclinarse por el candidato que representa la NO continuidad de la concertación.
Por lo demás, ¿se acuerdan de Zaldivar?, el colorín díscolo... No son muchos los votos, pero a Frei no vuelven por nada.
Insisto en que si no lo tienen claro aún, revisen las votaciones de los últimos 20 años y verán claramente que los votos que obtuvo Piñera es la regla de todas las elecciones, ahí está el voto fuerte de derecha más unos cuantos de gente que cree en la derecha como opción de gobierno.
En mi humilde opinión, considero que en estos poco más de dos meses que quedan del gobierno de Bachelet, la concertación debiese preocuparse de arreglar papeles y poner sus cuentas en orden, porque apostaría un pulmón a que la derecha hará un fuerte trabajo para esclarecer ciertas cosas que incomodan a muchos personeros del ámbito político y empresarial ligados a la centro izquierda.
Seguir con una campaña muerta no les significará mayores dividendo y será tiempo muerto.
Tohá renuncia al parlamento desobedeciendo a la confianza de sus electores, ahora renuncia a sus deberes como ministra para convertirse al Freísmo... mal, muy mal. Y así está la cosa.
Yo voy a comprar cabritas, un jugo de piña y me sentaré a gozar con el desmoronamiento de la concertación.
Lo que me resultará más divertido es ver a la DC inclinándose a la derecha nuevamente, desconociendo tratados y pactos con la izquierda...